Badajoz Plagues

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Hace no demasiado tiempo publiqué una entrada hablando sobre las aves acuáticas en el Guadiana a su paso por Badajoz. Hoy vuelvo al mismo tema, pero con una sensación totalmente opuesta: los ánades, gracias a la alimentación desenfrenada que han tenido por parte de los humanos, se están convirtiendo en una plaga que, dentro de no mucho tiempo, comenzará a dar problemas.

IMG_20160704_115445Lo cierto es que la primera vez que bajé al parque del río para observarlas, me parecieron muy bonitas y graciosas estas aves que, sin saber muy bien cómo, habían aparecido debajo del puente viejo. Como la gente les daba de comer, se dejaban fotografiar con facilidad. Los niños pequeños reían y disfrutaban tirándolas migas de pan, etcétera. La situación en estos inicios del verano ha cambiado mucho: en mi opinión hay demasiadas aves (que han colonizado muchas otras zonas a lo largo del cauce) y ya comienzan a notarse efectos tales como que el césped en su zona de influencia está totalmente seco o desaparecido o si un humano “invade” tal zona de influencia, éstos ánades andan con actitud altanera y un poco desafiante hacia el intruso con el ánimo de asustar y expulsar. Para un adulto quizá no haya problema, pero no me es difícil imaginar algún picotazo a niños pequeños en un futuro. Incluso, si les llega una época de carestía alimentaria, puede que les dé por adentrarse en las calles de la ciudad en busca de los aperitivos de las terrazas de los bares…

IMG_20160704_115746La solución quizá pase por no darles de comer y que su número alcance un equilibrio con los recursos naturales que ofrece el propio río.IMG_20160705_115415

Por otro lado (o, mejor dicho, por otro reino de los seres vivos) tenemos un problema que supera con creces al de los patos: el CAMALOTE o jacinto de agua. Por suerte o desgracia, debo viajar bastante por la geografía extremeña y, en cualquier caso, considero al Guadiana como “mi río o el río de mi vida hasta ahora”, ya que nací y me crié en las orillas del embalse de Orellana la Vieja y, posteriormente, he vivido por muchos años en esta ciudad de Badajoz, lo que implica que lo cruzo bastantes veces y en tramos distintos.

El problema con el camalote dicen que comenzó por Don Benito. Algún criminal o asesino (pues no cabe duda que el Guadiana está muerto o en proceso de morir) lanzaría a través del retrete el contenido de una pecera donde habría esta planta exótica (fuertemente invasora). Con el tiempo, ha ido colonizando las orillas del Guadiana desde la citada ciudad, cauce abajo. Uno siente una fuerte pena cuando se cruza por Medellín y se ven todas las riberas atestadas de esta planta; de hecho, Medellín tenía una zona de baño que ha tenido que ser clausurada por este motivo.

Durante este invierno pasado, se soltaron las barreras que impedían que el camalote llegara al tramo del río que atraviesa Mérida: ingentes cantidades de la planta quedaron atrapados en el puente romano de la ciudad y todo ese tramo del río quedó cubierto con la planta, dejando de ser visible cualquier parte de agua. Ahí la pena se convierte en indignación. El gobierno extremeño pidió ayuda al gobierno central español, debido a que se vive una situación de emergencia que acabará en cataclismo ecológico y la muerte del río si no se toman medidas, el cual hizo caso omiso. También se ha intentado pedir ayuda a Europa porque se trata de una guerra contra una especie invasora que amenaza todo un ecosistema, pero es posible que Europa se lave las manos en cualquier aspecto que no sea la libre circulación de bienes y capitales (la Europa social nunca ha existido).

IMG_20160704_112920Y este verano, ya indudablemente, ha alcanzado la ciudad de Badajoz, última antes de que este magnífico río comience a hacer de frontera con el país luso (recomiendo a Portugal que se ponga en guardia, pues en breve será un problema suyo también).

Cuentan que la manera más eficaz de intentar luchar contra la planta es durante el invierno, cuando tiene mayores dificultades para reproducirse. También he escuchado que seguramente las propias empresas que quitan la planta de las orillas con barcas, se dejan alguna que otra “cebolla” reproductiva flotando para que este problema nunca desaparezca y seguir haciendo negocio con su retirada (nada podría definir mejor la estupidez humana ilimitada de la que habló Einstein).

En mi humilde opinión, tratándose de una catástrofe natural (creada por el ser humano, pero natural al fin y al cabo), el gobierno central español debería ordenar al ejército venir a luchar en esta GUERRA contra esta planta exótica INVASORA, desde este verano mismo, pero sobre todo en el próximo invierno, y limpiar completamente todo el cauce, no exclusivamente los tramos urbanos como se está haciendo ahora (queda muy bonito pasear por la ciudad y pensar que no hay problema ninguno porque no se ve la planta, cuando no quiero ni imaginar como estará el río cuando no atraviesa una ciudad o pueblo). Posteriormente, a través de la educación, que considero como la medicina para la ignorancia y maldad humanas, hacer hincapié en la importancia del respeto a la naturaleza y, en este caso concreto, al agua, ese recurso natural que nos pertenece a todos. Incluso soñando, llegar a recuperar el tramo urbano de Badajoz, donde no hace muchas décadas, la gente podía bañarse y compartir saludablemente pedazos de su existencia.

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Por supuesto, puedo estar equivocado en mis reflexiones; así pues, estoy totalmente abierto a críticas o informaciones que aclaren la presente situación.

4 pensamientos en “Badajoz Plagues

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