Tortilla de patatas (y cebolla)

tortilla

Hice esta tortilla de patatas hace mucho tiempo y la tomé una fotografía. Lo cierto es que no hago demasiadas tortillas últimamente, pues es algo engorroso: se ensucian muchos cacharros de cocina y es trabajoso pelar y partir las rodajas de patata…pero ¡está tan buena!

En mi caso, separo las yemas de las claras, batiendo éstas primero y añadiendo posteriormente las yemas. Anteriormente, he partido las patatas en lonchas/lascas finas pero no muy pequeñas (cebolla también de forma opcional) y las he pochado hasta que empiezan a dorar y quedan blanditas, en aceite de oliva. Bien escurridas las patatas (y la cebolla), las añado, junto con algo de sal, a los huevos batidos y mezclo bien. Con la sartén caliente y untada con algo de aceite, vierto la mezcla y voy jugando con el fuego hasta conseguir el punto que me gusta de cuajado para la tortilla (hay que tener cuidado al “darle la vuelta a la tortilla”).

Personalmente, me gusta tomar este plato cuando está templado. No me gusta comer la tortilla muy caliente, ni tampoco fría de la nevera. Algunas personas disfrutan metiendo trozos de tortilla en un plato con gazpacho (para el verano es una comida de mediodía bien apetitosa, alimenticia y nada pesada).

Esa tortilla… ¡oé!

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Una receta sin título

Hoy que se celebra la final de la segunda edición de un programa televisivo de cocina (tan de moda), me he sentido inspirado para hacer un sencillo plato, pero muy sabroso y contundente. Como la cocina es toda una “ciencia”, publico esta entrada en dicha categoría y, como estamos en verano y los huertos de padres y familiares producen calabacines, berenjenas, tomates, pepinos, cebollas a más no poder, y los gallineros dan huevos caseros tan, tan diferentes de los que se adquieren en supermercados…en fin, que me he acordado de un tema musical que escuché en mi adolescencia y me resultaba tan divertido, que lo comparto, vía youtube, con los lectores de mi blog:

En cualquier caso, todo lo anterior es simplemente una excusa para poder publicar en este blog (que no es de cocina), una receta en homenaje de una compañera bloguera (que sí que tiene un blog de cocina: dulcedelimon) que hizo una magnífica aportación a través de sus comentarios en una de mis publicaciones y me animó a que publicara alguno de los platos que me gusta preparar. Ahí va:

¿?

1º) La base es una tortilla francesa a las finas hierbas, para la cual he utilizado tres huevos, albahaca, eneldo, orégano y romero.

2º) Por otro lado, se parten láminas no muy finas de berenjena, las cuales se deja reposar con un poco de sal y pimienta negra por encima durante unos 10 minutos. Después, se hacen a la plancha con un chorreón de aceite de oliva (en mi caso he utilizado uno de los mejores aceites del mundo, que es de la localidad pacense de Los Santos de Maimona) hasta que se doren (esto se puede hacer al mismo tiempo que la tortilla).

3º) En una sartén, con un poco de aceite, se sofríen ligeramente dos dientes de ajo, añadiendo posteriormente algo menos de 100 g de fiambre de pechuga de pavo cortada en daditos pequeños hasta que se dore. En ese momento se añaden unos 75 ml de nata de cocinar y no se deja de mover hasta que cuaja (pero no mucho).

4º) En un plato plano grande se pone como base la tortilla y encima de ésta las láminas de berenjena. Añadimos a continuación la “salsa” hecha con los ajos, el pavo y la nata, cubriendo las rodajas de berenjena. Vamos a partir un tomate en láminas de más o menos medio centímetro de grosor que iremos montando sobre la salsa de pavo y nata. Posteriormente espolvoreamos un poco de estragón y, encima de todo, unas láminas finas o taquitos muy pequeños de queso azul (al gusto, aunque no mucho, ya que es un queso con mucha fortaleza y, por tanto, aporta mucho sabor y aroma).

5º) Por último (y con el horno ya precalentado), se le da al plato un golpe de calor en el horno a 225-250 ºC durante unos 10 minutos, por arriba y por abajo (es decir, que se gratine).

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Alguien con habilidad puede tardar entre 30 y 40 minutos en preparar esta receta para dos personas. Que aproveche a quien se anime a prepararlo (a mi me ha gustado bastante esta mediodía). Y si a alguno de mis lectores se le ocurre un nombre para esta receta (o quiere hacer cualquier tipo de observación), le agradecería compartiese su idea conmigo a través de un comentario en esta publicación porque, la verdad, a mí no se me ha ocurrido ningún nombre sugestivo.