Llama

Tras la sombra de un ideal
me sumerjo cada amanecer;
sueño, con olvidos y temores,
encontrar cariños y pasiones,
palpitar glorioso, fuerte
de mi espíritu mortal.

 
Ni siquiera ya busco
lo que, con ilusión,
aceptaría de buen grado.
Pues me rodea, cerca,
distante, delirio carnal,
imposibles, por todos lados.

 
Una forma, un susurro,
noches de días soleados;
lluvia en los cristales,
lágrimas de un dios olvidado;
pero no, todo se pierde.

 
Será, quizá, porque siempre
traté de abarcarlo todo.
Nunca me conformé con uno
de entre mi colección de mundos,
me deslicé, pobre, en lo irreal.

 
Olvidé pasado y futuro,
hipócrita, desdoblé personalidades,
el placer devino en pena,
el fango inundó mi corazón.
Mi única ambición,
egoismo, maldad, yo.

 
Madurez, social vómito,
inercial sombra,
te odio a muerte
pues estropeas, zorra,
inocencias y vidas soñadas.

 
Y ahora estoy vacío, inerme,
ante tenues metas
y sucias esperanzas,
que no quiero cumplir ni en venganza.

 
Pero me arrastro,
demonio como todos,
fantasma mentiroso,
hacia mis intereses
y asquerosos delirios,
mal llamados placeres.

Antolín Álvaro Sanz

…hace ya más de veinte años.

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Pre-proposición

Brillas, reflejo del Sol,
la Luna y sus mares,
llenos de angustia, donde nado
como pez blanco por tu ausencia.
El dinamismo que atisbo
en mi movimiento browniano,
debido es, tan solo, al reto
que implica encontrarte.
Y luego, no dejarte escapar,
diluirnos como el humo
en una habitación a media luz
y asumir el riesgo de perderme
de mi mismo.

Antolín Álvaro Sanz

…hace mucho, mucho tiempo.

Hoy…

Hoy he visto hojas de árboles,
manchadas con tinta blanca de niebla.
Hoy, me he asombrado al oler,
madera, serrín, recuerdo de la infancia.
Y no me he privado de la maldad
que significa robar, matar,
la belleza del aroma de una rosa,
que no me pertenece.
Hoy he flotado en un bosque,
trasvelado y preciosista,
como notas musicales
de una canción que nadie toca.
Hoy, la sonrisa de mi corazón ha vivido.

Antolín Álvaro Sanz

…hace mucho, mucho tiempo.