Mañana de resaca.

Sentado en el banco de un parque, el ruido de fondo de la ciudad se va haciendo cada vez más imperceptible. Ahora el gris del cemento se ha transmutado al verde del césped. Los coches, petrificados, se han convertido en frondosos árboles de increíbles especies. Las vallas ya no son de ladrillos y de alambre, sino de rosales que, curiosamente, siempre están en flor. Todo resplandece de vivos colores, ante la silenciosa lluvia de fotones. Pero yo me escondo detrás de unas gafas de sol.
Aquí puede comprobarse la riqueza de personalidades de la colectividad humana, persistentes aún, a pesar de la actual tendencia uniformista. Personas mayores pasean con sus nietos, única prueba de su existencia en este mundo, esperando con tranquilidad (brota en mi consciencia la palabra resignación, mala semilla) su muerte. Pensarán, supongo, en lo maravilloso de la continuidad (una anciana toma de la mano a un pequeño niño, le está enseñando a dar sus primeros pasos). ¿Cómo de grande será una vida?¿Cómo se mide esa grandeza?
Los maduros, gente establecida, descansa y disfruta del frenético e inhumano ritmo (¿he dicho inhumano?, más bien impersonal, ese es quizás el término exacto) que la sociedad impone para la supervivencia, más o menos digna. Conversan con su pareja y dedican tiempo (¡qué término más equívoco!) a sus hijos, ofreciéndoles respeto y compasión, armas contra la extinción. Muchos niños son felices; no encenderán esa mañana la televisión.
También llegan los ecos de la juventud. Es la hora del “cañeo” y, como no, a mí también me apetecería comprar unos litros de cerveza y acompañarlos con algo de fumar, si tuviera a alguien a mi lado. Mas yo me refugio en mis divagaciones, altamente parecidas al razonamiento de un enfermo mental.
El constante susurro de los chorros de agua…
(acabo de comprender definitivamente que no hemos evolucionado en absoluto, ya no tenemos pelo en todo el cuerpo y hemos desarrollado una tecnología inusual en la naturaleza. Me pregunto: ¿de qué sirve todo eso si nos seguimos basando en los mismos instintos?
Una niña ha llegado hasta mi lado caminando a tropezones. Me ha dirigido una sonrisa en la que cabían todas las estrellas del Universo, ansiedades de poetas y luces del invierno. Sonriendo también, le he sacado la lengua, lo que ha hecho que se ría y salga corriendo hacia su padre, intentándole comunicar su impresionante hallazgo. Más tarde, ella ha visto acercarse a otra niña, un poquito mayor, con un carrito de muñecas. Sólo iba a observarlo, quizá a compartir algún sueño, pero la otra sólo ha sabido interponer sus manos y defender con frialdad lo que parece de su propiedad. ¿Es a esto a lo que quedamos reducidos?)
…se mezcla con los ritmos, poco trabajados, de algún timbal, símbolo de alternatividad y lucha en un mundo que podría, pero que no deja, expresar nuestros sentimientos más profundos. El arte muere a costa de la producción.
Me resulta extraño el hecho de no sentirme solo, a pesar de no haber hablado con nadie desde hace casi dos horas. Mi entorno ofrece paz, ofrece vida, posee algo desconocido que evita que me levante y vaya a cumplir con mis obligaciones (autoimpuestas, al fin y al cabo, por mi imaginación).
En realidad, es éste uno de los pocos estados en los que disfruto de la felicidad. Últimamente, he sentido cómo se hundían todos mis postulados bajo su propio peso, careciendo de sentido. En principio, me pareció que todo era resultado de varios sucesos acaecidos en mi vida, pero
ahora creo que no ha sido una regresión, sino un avance, doloroso (como todo cambio)…miento, me estoy negando a escribir lo que siento.
Me encuentro solo ante un mundo que no entiendo y que ni siquiera sabe de mi existencia. ¿Quién me acompaña en el dolor?¿Y en la alegría? Nadie. Las personas se acercan y se alejan de mí rápidamente, como estrellas fugaces en una noche de verano. Busco la eternidad y se que no la encontraré jamás. La muerte, la he encontrado, pero soy demasiado cobarde para hacer lo que quiero realmente.
El momento de felicidad se difumina, la estabilidad no tarda en desmoronarse. Quiero ser feliz pero no puedo serlo porque lo deseo, porque no espero a la vida, sino que la devoro mentalmente, oculto tras unas ojeras, redentor de mi propia persona.
Solo y loco; me hundo en mi timidez, en mi desgracia, en la falta de confianza en los demás y en mí mismo, que me hace huir de todas las situaciones, perdiéndome todo lo que me ofrece la vida, pues no actúo, presa del pánico. Tembloroso e incapacitado para moverme, pasas como un tren por mis ojos, llevándote muy lejos el sucio trapo que es mi alma. ¡Devuélvemela, límpia y perfumada!, por favor.
Me quedo solo y loco; hablando conmigo mismo, aparentando una demencia que no estoy seguro me pertenezca. Dudo del futuro (cada día más negro, cada noche más muerto), trato de olvidar el pasado, hermoso, mas duro y doloroso. Mientras tanto, malgasto mi presente a base de crisis infundadas, perdida ya toda fe, negado cualquier tipo de creencia. Sin ilusión, me es imposible alcanzar una meta.

Antolín Álvaro Sanz

…hace mucho, mucho tiempo.

LAS CUATRO LEYES DE DESCARTES, CONTADAS POR ÉL

“Me bastarían estas cuatro leyes, siempre que tomara la resolución firme y constante de no faltar ni una sola vez a su observancia:
-La primera: no aceptar nada por verdadero a menos que lo conociera con evidencia; evitar las conclusiones precipitadas y los prejuicios más que lo que se presentara tan clara y distintamente a mi mente que no hubiera posibilidad de ponerlo en duda.
-La segunda, dividir cada una de las dificultades que examinaba en tantas partes como pudiera y en cuantas fueran necesarias para resolverlas bien.
-La tercera, conducir ordenadamente mis pensamientos, comenzando por los más simples y más fáciles de conocer, y subir poco a poco, como por grados, hasta el conocimiento de los más complejos.
-Y por último, hacer siempre recuentos tan completos y revisiones tan generales que se pueda estar seguro de no omitir nada”.
“Discurso del método”

Fuente: Revista Filosofía Hoy (facebook).

Krakow, Auschwitz-Birkenau y las Minas de Sal.

En un anterior viaje por toda Europa durante un mes, a veces hubo que tomar decisiones en mitad del camino y decidimos dejar uno de los destinos programados para otra ocasión. Esto es lo que nos pasó con la ciudad polaca de Cracovia. Para ir, tomamos un avión en Málaga, de la que puede verse una panorámica al anochecer:

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Ciudad que me pareció algo triste…OLYMPUS DIGITAL CAMERA

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…y destinada a estar ligada a su relación con el “cercano” (a unos 80 km) campo de concentración de Auschwitz (Osweicim) que, por supuesto, visitamos. No obstante, tal visita dio la impresión de ser un circuito demasiado turístico, casi sin tener en cuenta las atrocidades que allí se cometieron.

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Para finalizar, no duden en realizar uno de los trayectos programados en cualquier agencia de viajes dentro de Cracovia: la visita a las minas de sal, las cuales fueron visitadas por Tolkien justo antes de escribir su inmortal libro El Señor de los Anillos.

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Entrada a las minas de sal.

Fim de semana em Lisboa.

Un fin de semana en Lisboa da para bastante. Se puede pasear por la plaza del comercio, subir al barrio alto y tener unas magníficas vistas desde allí:

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Y también observar cómo un grupo de chavales “asaltan” un tranvía:

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Después de visitar la localidad de Sintra y su magnífico castillo, se puede dar un paseo por la zona de la torre de Belem:

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Y, por supuesto, disfrutar de las playas cercanas de Cascais y de Caparica. En esta última, se puede practicar surf, volley-playa, pesca…

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Publicidad:

Esclavos del dinero, del trabajo, del comercio. Enganchados al sexo, a la comodidad, a la cocaína, a la cocina. Sirviendo a la rutina, a los tópicos, al gobierno, al espíritu de la información universal. Compra envoltorios, compra porros, compra cerveza, compra estilo, ruido, discos de la banda o de reincidentes en nada y para nada. Compra castigo, gloria, definición y soltura. Vive sueños dorados, realidades generalizadas. Vívelo todo, no vivas nada. Sé feliz, sé auténtico, no cambies, no te repitas. Véndete, sé útil, no seas narcisista, anula tu personalidad. Odia E.T.A., piensa en ti, ten compasión, lucha, sufre, fuma, bebe, come, folla. Deslízate entre ambos (…), busca tu extremismo. Usa tus extremidades, coherencia. Imagina, crea, produce, anúnciate con extravagantemente inútiles ropas de vivos e intensos colores, o con el gris, mezcla ponderada de blancos y negros. Todo o nada o lo otro. Infinito, tres cuartos o cero. Escucha, platica, defeca en áureos retromanantiales; lee verborrea, diarrea, babea senos turgentes, necesita vaginas ingentes. Punto.
Y aparte:
¿Qué teoría o modelo subyacente implica la verdad, purista desbocada? ¿Qué norma de conducta, heurística de la vida? Ninguna. Nada que escuchar con caracolas atascadas de cera, nada que ver tras gruesos cristales deformantes y convergentes, nada que decir para evitar lo inevitable, para cambiar lo etéreo, para alcanzar lo imposible, para detener, o acelerar la utopía del tiempo.
En mi casa tengo una torre de Babel en una caja de Pandora, una bicicleta, un juego, lechugas y biotripis. Conéctate a Internet. Desaparece.
Ahora puede apagar su equipo.

Antolo Mágico

…nunca.

Pre-proposición

Brillas, reflejo del Sol,
la Luna y sus mares,
llenos de angustia, donde nado
como pez blanco por tu ausencia.
El dinamismo que atisbo
en mi movimiento browniano,
debido es, tan solo, al reto
que implica encontrarte.
Y luego, no dejarte escapar,
diluirnos como el humo
en una habitación a media luz
y asumir el riesgo de perderme
de mi mismo.

Antolín Álvaro Sanz

…hace mucho, mucho tiempo.

Hoy…

Hoy he visto hojas de árboles,
manchadas con tinta blanca de niebla.
Hoy, me he asombrado al oler,
madera, serrín, recuerdo de la infancia.
Y no me he privado de la maldad
que significa robar, matar,
la belleza del aroma de una rosa,
que no me pertenece.
Hoy he flotado en un bosque,
trasvelado y preciosista,
como notas musicales
de una canción que nadie toca.
Hoy, la sonrisa de mi corazón ha vivido.

Antolín Álvaro Sanz

…hace mucho, mucho tiempo.

EL POEMA

Ambicionamos no plagiarnos ni a nosotros mismos, a ser siempre distintos, a renovarnos en cada poema, pero a medida que se acumulan y forman nuestra escueta o frondosa producción, debemos reconocer que a lo largo de nuestra existencia hemos escrito un solo y único poema.

Oliverio Girondo

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Espantapájaros (al alcance de todos), 1932.

Todavía recuerdo la primera vez que vi “El lado oscuro del corazón”, de Eliseo Subiela. Noches mágicas llenas de libaciones de amistad… Y el escuchar recitar el poema anterior, fresco, sorprendente…

La obra poética de Girondo es una de las más profundas y originales que ha dado América Latina en el siglo XX. Y es el propio Borges quien afirma “me he sentido provinciano junto a él”. Oliverio Girondo (1891-1967) ocupa por su propia densidad, por su originalidad y personalidad, un lugar privilegiado en la historia de la literatura hispanoamericana. Suyo fue el manifiesto del grupo “Martín Fierro”.

La vida es un largo embrutecimiento. La costumbre nos teje, diariamente, una telaraña en las pupilas; poco a poco nos aprisiona la sintaxis, el diccionario; los mosquitos pueden volar tocando la corneta, carecemos del coraje de llamarlos arcángeles, y cuando deseamos viajar nos dirigimos a una agencia de vapores en vez de metamorfosear una silla en un trasatlántico.

Oliverio Girondo

El atlas de las nubes (Cloud Atlas)

Verdadera sinfonía cinematográfica y a la diversidad cultural, esta película no deja indiferente en cuanto a la imagen y la fotografía, la banda sonora, la(s) historia(s) y las emociones que provoca.

Plagada de referencias a otras películas de los directores, también llega a recordar a algún autor de ciencia ficción. Queda el juego de averiguar tales referencias…

Por otro lado, continuamente transmite mensajes sociales que quizá debieran ser escuchados en los tiempos actuales, tocando la fibra del corazón que hace vibrar el poder revolucionario por el logro de la igualdad y el respeto, aunque también se puede detectar algún mensaje personal de alguno de los directores.

En definitiva, una obra maestra, ecléctica tanto en los estilos como en la trama, vibrante hasta el final y que no tendría que haber tardado tanto tiempo en visionar.